Un jardín puede servir para plantar flores de mil colores, crear espacios apropiados para el esparcimiento y cultivar hortalizas. Por eso, desde el principio es necesario definir la función que este va a cumplir y delimitar claramente las áreas destinadas a cada fin.
De esa manera tendremos claro qué es lo que queremos y nos será mucho más fácil visualizar el cómo lo construiremos. Si el presupuesto nos lo permite no está de más contratar los servicios de un paisajista que nos ayude con el diseño. Así, obtendremos una mezcla perfecta entre colores, alturas y ubicaciones.









