Definir el fin del jardín

 

Un jardín puede servir para plantar flores de mil colores, crear espacios apropiados para el esparcimiento y cultivar hortalizas. Por eso, desde el principio es necesario definir la función que este va a cumplir y delimitar claramente las áreas destinadas a cada fin.

De esa manera tendremos claro qué es lo que queremos y nos será mucho más fácil visualizar el cómo lo construiremos. Si el presupuesto nos lo permite no está de más contratar los servicios de un paisajista que nos ayude con el diseño. Así, obtendremos una mezcla perfecta entre colores, alturas y ubicaciones.


 

Evaluar el sustrato o terreno

 Existen plantas que para vivir requieren terrenos más arenosos y drenados, como los cactus; otras, como las heliconias, prefieren suelos más arcillosos y húmedos. Es decir: cada tipo necesita un sustrato específico.

Tener en cuenta la intensidad de luz

 Todas las plantas requieren de luz para vivir, aunque en distintas cantidades e intensidades. Por ejemplo, aunque la etiqueta de una determinada mata diga que es para exteriores, puede que no resista la exposición directa a los rayos de sol durante mucho tiempo, o que solo soporte luz solar difuminada, como es el caso de las orquídeas.


 

Evaluar el clima de la zona

 Antes de comprar las plantas debemos conocer a fondo las condiciones climáticas de la zona en la que pretendemos desarrollar nuestro jardín (cálida, desértica, tropical, húmeda, fría, etc.). De esa manera, al visitar el vivero podremos elegir, con la asesoría de los profesionales del lugar, flores, matas, hierbas y arbustos que realmente se adaptarán al clima en que serán sembradas.


 

Adquirir las herramientas básicas

 

Parte de ser un buen jardinero, es adquirir y seleccionar adecuadamente las herramientas y utensilios para cuidar nuestro jardín, algunos de los utensilios básicos que debemos poseer son:

Poda frecuente

 

Si deseamos ver nuestras plantas saludables, tenemos que podarlas con cierta frecuencia para eliminar los elementos que impiden el paso de la luz solar a todo el jardín o afectan su normal desarrollo (flores dañadas, frutos podridos o ramas secas, rotas y enfermas).

No olvidemos que la poda específica varía de una especie a otra; por lo tanto, debemos informarnos al respecto.



Fertilización adecuada

Otro error común en los principiantes es fertilizar las plantas recién llegadas del vivero. No hay necesidad de ello. Por lo regular, estas ya vienen bien fertilizadas. Lo prudente es esperar a que se estabilicen y adapten a su nueva morada, o aguardar al primer trasplante de maceta.

Regar las plantas en la frecuencia correcta

 La mayoría de los jardineros principiantes cree que entre más agua apliquen a sus plantas más rápido y saludables crecerán. Grave error. No todas las matas necesitan la misma cantidad de agua para vivir.


 

Tener en cuenta la altura de las plantas

 A la hora de sembrar nuestras plantas debemos tener presente la altura de cada una de ellas, para que al crecer las más altas no priven de la luz a las más chicas causándoles la muerte. O por el contrario, plantar no considerando el exceso de sol para algunas.

Almacenaje de semillas


 Uno de los mejores trucos de jardinería consiste en almacenar semillas, tallos y demás en tarros limpios y en sitios secos. Así evitamos que germinen por sí solas.

Permite que los insectos vivan en el jardín

 

No todos los insectos son dañinos. Algunos, como las abejas y las mariposas, polinizan las flores; otros, pueden ser dañinos si se presentan en demasía.

De igual forma las lombrices, aunque no son propiamente insectos, aportan nutrientes a la tierra mediante sus excrementos, airean el suelo y controlan el PH del mismo.

En ese sentido hay muchos animalitos más que resultan beneficios para nuestro jardín. Debemos velar por conservarlos.

Cuidado de las raíces

 Existen plantas cuyas raíces pueden propagarse por el suelo impidiendo el crecimiento de aquellas que se encuentren a su lado e, incluso, afectando las paredes. Lo más prudente es sembrarlas en contendedores o en lugares alejados donde no causen ningún daño.

Transplantar

 Lo ideal al trasplantarlas es llevar las raíces, con mucho cuidado, de adentro hacia afuera hasta que tomen su lugar natural. Este paso es fundamental, especialmente en casos en que la planta estuvo demasiado tiempo en una maceta.

Atención a las plagas

 Es importante inspeccionar periódicamente las hojas y tallos de las plantas en busca de parásitos u hongos dañinos. En caso de detectarlos debemos cortar las partes afectadas y quemarlas o descartarlas en contenedores cerrados para que sean retiradas por el organismo pertinente. Si el problema persiste no nos queda otra solución que aplicar de inmediato un producto especializado, preferiblemente natural o recomendado por un experto en la materia.

Llevar una agenda de las plantas

 

Una vez se ha sembrado el jardín es importante consolidar en una sola agenda un listado de las plantas que tenemos, apuntando su periodo de floración, de abono, de poda y demás información importante para su mantenimiento.

Definir el fin del jardín

  Un jardín puede servir para plantar flores de mil colores, crear espacios apropiados para el esparcimiento y cultivar hortalizas. Por es...